¿Bullying? ¿Quien dijo Bullying?

¿Bullying? ¿Quien dijo Bullying?

 

COMO AYUDAR A NUESTROS NIÑOS EN SITUACIONES DIFÍCILES

¿Cuántas veces en petit comité, entre charlas de mamás, a las puertas del colegio, he escuchado que tal o cual niño es victima de malos tratos? o ¿que tal o cual niño es un agresor?.

Como madre lo mejor que me puede pasar, es poder respirar profundamente, alejarme de la puerta del cole, sonreír a mis niños y alegrarme porque ninguno de esos niños sea el mio, y agradecer tener la buenísima suerte de que no me toque vivir esto, ni a mis hijos…no puedo evitar sentirme indiferente…hacia esos niños y esos padres que tan mal lo estan pasando…
entonces me pregunto…¿y si es mi hijo? … ¿sabré que hacer?

Quizás lo primero que se me ocurra sea …

¿Hablar con mi hij@ y pedirle que se defienda?
¿Hablar con el agresor y pedirle que deje de meterse con mi hij@?
¿Hablar con sus padres?
¿Hablar con el colegio?

O quizás, en casos más extremos …

¿Poner una denuncia?
Y…yo, ¿como me sentiría si unos padres se acercan a comunicarme que mi hij@ es un agresor? ¿O si me entero que se han acercado a mi hij@ para pedirle que se aleje de tal o cual niño?

Te has preguntado seriamente, como padre, ¿Qué harías si tu hijo se encontrara en la situación de ser victima de malos tratos? ¿Cual es el primer paso que darías? ¿A quien recurrirías?

Y, te has preguntado seriamente, como padre, ¿Qué harías si tu hijo fuera un agresor? ¿Cual es el primer paso que darías? ¿A quien recurrirías?

Me pregunto… ¿Quizás es que no solo hay una victima? ¿Quizás es que todos, en mayor o menor medida, somos victimas?.

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¡Ufff!, cuántas emociones, sensaciones se me despiertan, la cabeza se me llena de pensamientos … sufro por mis hijos y sufro por mi…
Cuanto dolor, miedos, culpas, rabia, indignación, frustración, soledad, ¡mucha soledad!, angustia, tristeza, negación, incredulidad, vergüenza, ¡sí! también vergüenza … y todo esto que siento como madre, mi fantasía es que lo sentiría este del lado que este, siendo madre del agres@r o siendo madre de la víctima.

¿Y qué hago con todo lo que me pasa?, ¿con todo lo que siento?, ¿donde lo pongo?, ¿como lo expreso? ¿a quien se lo expreso?, … ¿como lo vivo?

Hay una realidad que no puedo obviar, esta situación necesita de todos los implicados, niños, padres, escuela y sociedad en general, para solucionarse. No obstante, creo, que nos afanamos en buscar culpables a diestra y siniestra, pretendiendo que la solución me la dé el responsable de todo esto, pero, ¿y quien es el culpable? ¿el niño apocado que no sabe plantarse y poner límites? ¿el niño chulo y agresivo que va amedrentando a todo aquél que se lo permite? Los padres de uno u otro niño … ¿porqué no educan a su hijo para ser respetado o para respetar a los demás? la escuela, porqué no cuenta con la suficiente información, formación, medios, protocolos de actuación, etc. para hacer frente a este tipo de problemática? ¿la sociedad que mira hacia otro lado, porque cree que no le toca?, ¿porque no quiere problemas?

Como madre que lleva muchos años visitando asiduamente las puertas del colegio, he podido escuchar cosas como estas:

⦁ ¡No pasa nada, son rencillas de niños! (y dejamos a un par de niños solos, haciéndose daño, sin prestarles la atención necesaria, porque los dos necesitan de la atención de los adultos, que para eso somos adultos, para intervenir cuando nuestros hijos nos necesitan)

⦁ ¡Esto en mi época ya pasaba…esto no es nuevo! ( y ahí queda como si por arte de magia la solución apareciera).

⦁ ¡Aquí los culpables son….! (y tiramos la pelota al tejado ajeno, para que haga algo … y sino … ya se solucionará solo)

⦁ ¡Es que no se aguanta nada! ¡Todo le afecta! ¡Se queja siempre por todo! ¡Es que él se lo busca, es tonto, deja que le hagan cosas! (fin de la discusión, ya sabemos porque le pasa, lo que le pasa, como si esto fuera un motivo de peso para ya no intervenir como adultos)

⦁ Un golpecito no es bullying, el bullying es otra cosa, es más grave, aquí no se ha muerto nadie! ( ¡sin palabras! y esta juro que me la han dicho!)

Esta claro que un golpecito no es bullying, siempre y cuando sea sin intención de causar daño, sea un accidente, todos nos podemos dar un golpecito, pero… cuando es uno hoy, otro mañana, y otro pasado, … acompañado de una palabrita hiriente… y siempre proveniente de la misma o mismas personas ¿eso que es? ¿Cuándo podemos hablar de bullying???

Si leo artículos especializados en la materia o veo algún programa dedicado al bullying, dicen que podemos hablar de bullying cuando los malos tratos, se producen de forma continuada durante 6 meses … ¡antes no! Según esto, ¿podemos interpretar que el concepto de bullying sólo contempla tiempo e intensidad? … ¡cualquiera diría que estamos hablando de física o matemáticas! … ¿En qué momento se contemplan las emociones del niño?

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Esto despierta toda mi indignacion! ¡Madre mía! ¡Que crueldad!, ¡qué fácil es opinar sobre el dolor ajeno!, más aún del que no se ve … del que se lleva por dentro … y, ¡peor aún si el implicado es un niño! ¡Cuánta indefensión!

Sólo el niño que sufre las agresiones, es el verdaderamente cualificado para decir si esto es bullying o no. Sólo él sabe como se siente, que le pasa, que le duele. ¡Está claro que no utilizará la palabra bullying! … ya estamos nosotros, los adultos, para poner palabritas difíciles a lo que le pasa al niño.

¿Qué podemos hacer por nuestros hijos?
¿Como podemos ayudarlos?

Primero y principal, es muy importante, escuchar al niño, sin animo de querer cambiar nada, estar presentes, con una escucha amorosa hacia ellos, mirandoles a los ojos, sin intervenir, sin cortarlos, dándoles la libertad de expresarse… el niño no debe tener miedo a ser juzgado por lo que le ocurre.

Podemos hablar con el colegio y comunicarles lo que le esta pasando al niño. Es importantisima la comunicación escuela-familia y viceversa. Hay que llevar a cabo una intervención conjunta para, de esta forma, plantear pautas de actuación claras. El colegio debe ser siempre un aliado, no nos podemos dar el lujo de romper relaciones, para el niño es importante ver que la escuela y su familia van de la mano. Sugerir la creación de un protocolo de actuación, si es que no existe o revisarlo, e invitar a otros padres para que se impliquen en la creación o revisión de este protocolo. De esta manera escuela y familia, sabrán en todo momento que hacer ante situaciones de bullying o riesgo de bullying.

El niño necesita sentirse querido y apreciado, tanto en su familia como en la escuela.

En casa, todo niño necesita de afecto, amor y cierta cantidad de atención individual por parte de sus padres, aunque sólo sean 5 minutos antes de ir a dormir o durante un viaje en coche.

En la escuela, necesita saber que su profesor le estima y lo considera especial. Necesita saber que en la escuela no se van a reír de él y que nadie le va a amedrentar ni humillar. Y éste ha de ser un compromiso que los colegios deben de asumir.

El profundo sentido de justicia de los niños exige que ellos y otros sean tratados con justicia y consideración. Justicia para ellos significa que se fijen límites, pero sin ira, que se establezcan reglas, pero sin humillaciones, que se enfrenten los problemas, pero sin atacar a las personas por tenerlos.

La importancia del llanto, del berrinche …

Si el niño llora, entra en berrinche … ¡es lo mejor que le puede pasar! Es una manera de canalizar su frustración, sus miedos, sus inseguridades. El niño se libera de los sentimientos que lo tienen paralizado.

El desahogo emocional ayuda a los niños a ver las cosas desde otro punto de vista y recuperar el optimismo. Asombrosamente, el llanto es la oportunidad de decirnos a nosotros, padres, que se sienten mal por dentro y, para los niños, tiene un profundo poder curativo. Por eso, no trates de discutir o razonar con él y limítate a hacerle sentir tu cercanía para que pueda deshacerse de sus “fantasmas” por medio de lágrimas y expresiones pesimistas y furiosas. Esto no durará para siempre y entre más pueda llorar, más mejoría notará. No te asustes si llora, no lo tranquilices…solo acompañalo, esto es todo un trabajo para nosotros los padres, que queremos solucionar todos los problemas a nuestros hijos, es posible que solo quiera que lo escuches, dale tiempo a que él pueda verse como parte de la solución, al tiempo que se le ocurren cosas diferentes para hacer, es la forma de aumentar su autoestima.

Como padres también necesitamos que nos escuchen.

Es bueno encontrar a alguien a quien contarle como estamos, y poder descargarnos de la presión, el dolor y todas las emociones que nos genera la sitación, para poder estar por lo que le pasa al niño cuando la situación lo requiera, y no estar confundiéndonos con nuestros propios sentimientos.

De nada ayuda culparse como padre, culpar a los niños o a la escuela, esto sólo genera emociones que estorban a la hora de encontrar soluciones. Lo mejor es trabajar conjuntamente, crear una red solidaria. La escuela la forman el equipo directivo, el profesorado, los alumnos, el conserje, el personal de limpieza y los padres. Es imposible que si todos van a una, no se llegue a una solución. El problema persiste cuando cada uno mira para otro lado, o cuando nos enfocamos en encontrar culpables. Si lo pensamos bien, hay muchos ojos mirando, no entiendo entonces como es que hay tantos casos en que ningún adulto se dió cuenta de nada, vio nada, ni se percató de nada.
Sinceramente estoy convencida que no queremos ver…porque si vemos…vendrán problemas, y con lo bien que estoy yo…¿para que? o tambien creo que nos paralizamos ante la situación porque nos supera y no sabemos que hacer!

¡¡¡Manos a la obra!!!

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Es hora de hablar claro, de poner las cartas sobre la mesa, … reconocer que «no sabemos que hacer» puede ser un buen comienzo.
Valientes los que que se atrevan, ya sean padres, escuelas, sociedad en general. Será una buena base para comenzar. Nadie sabe mas que nadie, todos tenemos algo que aportar.

Escuchar a todas las partes implicadas … como se sienten, cuales son los miedos a los que se enfrentan, así como tambien cuales son los compromisos que están dispuestos a asumir, puede ser un segundo paso…

Mantener una fluida comunicación entre todas las partes implicadas, libres de juicios, prejuicios … es una forma sana de afrontar los conflictos.
Y así, continuar en dirección hacia la busqueda de soluciones y, sobre todo, pensar que estamos hablando de niños, adolescentes y, lo que todos queremos es verlos … ¡¡¡FELICES!!!.

Carina Cervino Coria
Terapeuta Gestalt

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